Divide la jornada en tramos con metas alcanzables, bebe antes de tener sed y come antes de notar el bajón. Ajusta paso al compañero más lento y mantén canales claros para decidir retornos. Un altímetro y un cuaderno bastan para calibrar expectativas. Cuéntanos cómo planificas márgenes de seguridad en días dudosos.
Inhala por nariz contando, exhala más largo para vaciar tensión. Con ese metrónomo interno, el cansancio se vuelve medible y el miedo se ordena. Al enfrentar una rampa helada, una serie de diez respiraciones conscientes puede romper el hechizo del bloqueo. Describe tus técnicas y ayúdanos a aprender nuevas cadencias.