La nieve engaña al fotómetro hacia el gris medio, provocando subexposición. Sube entre +1 y +2 pasos según el brillo y la hora, o mide en una carta gris a la misma luz. Con negativo, prioriza sombras limpias; con diapositiva, protege luces. Observa sombras en relieve y microtexturas del granizo para decidir tu compensación final, y bracketea con intención cuando el sol rebota ferozmente.
El negativo en color perdona errores y admite recuperar altas luces, ideal cuando las nubes se abren o la nieve cambia de luminancia. La diapositiva recompensa la precisión con saturación vibrante, pero castiga la mínima desviación en las cumbres iluminadas. Decide según el contraste previsto, tu medidor y el ritmo del clima. Si sopla el viento y el sol parpadea, la latitud del negativo puede salvar la jornada.
En cordillera todo cambia en minutos: una nube cruza, el hielo chispea distinto. Horquilla con pasos de un tercio en diapositiva y de medio paso si la escena es crítica. Mantén un fotómetro puntual para evaluar crestas y ventisqueros, y registra los valores en tu libreta. Después, compara resultados y anota qué compensaciones funcionan con cada emulsión, altura solar y reflectividad del terreno.